El concepto de Atrofia Espiritual es una radiografía necesaria para quienes sienten que su relación con Dios se ha enfriado de manera alarmante. En este programa especial, se nos invita a reflexionar sobre cómo nuestra alma puede enfermar debido a la falta de uso de nuestras facultades espirituales. Al igual que un músculo que no se ejercita termina por perder su vigor y volumen, nuestra alma puede endurecerse debido a la falta de una oración constante y profunda.
Los síntomas del enfriamiento de la fe
El Padre Ignacio Larrañaga explica con gran claridad que la inmovilidad es un signo de muerte. Cuando dejamos de alimentar el espíritu con el combustible de la gracia, experimentamos una sensación de vacío y ausencia divina. Es fundamental comprender que no es Dios quien se aleja de nosotros por voluntad propia, sino que somos nosotros quienes, al dejar de «regar» nuestra planta espiritual, perdemos la capacidad de percibir su presencia amorosa.
Esta desconexión progresiva genera una esclerosis en el corazón, donde actos tan sagrados como el perdón o la castidad pierden su sentido y se convierten en simples represiones. Por lo tanto, reconocer los síntomas de la tibieza es el primer paso para una conversión auténtica.
La terapia de la lectura rezada para el alma
Para combatir esta rigidez espiritual, es fundamental implementar una disciplina de oración, incluso cuando el sentimiento parece habernos abandonado. Aquí es donde surge la propuesta de la «lectura rezada». Esta técnica permite que las palabras de la Escritura actúen como un soporte o «muleta» para nuestra atención, que suele ser una mente dispersa y voluble.
A través de este ejercicio metódico, logramos roturar el terreno endurecido del corazón. Al repetir frases cortas y profundas, como lo hacía San Francisco de Asís con su «Mi Dios y mi todo», logramos que el calor de la palabra penetre en los tejidos del alma. En consecuencia, el movimiento extrínseco de la lectura se convierte gradualmente en un movimiento intrínseco de amor, devolviéndonos la salud espiritual y la alegría del encuentro con el Señor.
Beneficios de recuperar la vida de oración
Al superar la Atrofia Espiritual, el creyente vuelve a encontrar sentido en las Bienaventuranzas y en el servicio al prójimo. Ya no se trata de cumplir con normas externas, sino de vivir desde un Jesucristo vibrante y palpitante en el interior. La constancia en estos «masajes espirituales» asegura que nunca caigamos en el vacío existencial, manteniendo siempre encendida la llama de la esperanza.
04/05/13

