A menudo corremos el riesgo de reducir nuestra religión a un conjunto de normas morales, tradiciones culturales o teorías filosóficas. Sin embargo, el Padre Alfonso Aguilar nos recuerda en este episodio que el núcleo esencial del cristianismo es una Persona: Jesucristo hecho hombre.
No se trata simplemente de creer en «algo», sino de encontrarse con «Alguien». Este misterio de la Encarnación, ocurrido hace dos mil años en Belén, cambió la historia para siempre y sigue siendo el evento central que da sentido a nuestra existencia.
¿Por qué Dios quiso hacerse humano?
El Padre Alfonso profundiza en las cuatro razones fundamentales que expone el Catecismo de la Iglesia Católica para explicar este misterio inefable. En primer lugar, para reconciliarnos con Dios y salvarnos, pagando una deuda de amor que nosotros, como criaturas finitas, no podíamos saldar.
Luego, para que conociéramos el amor infinito de Dios; un amor que no se queda en la gloria celestial, sino que se humilla y desciende para compartir nuestra fragilidad. En tercer lugar, para ser nuestro modelo de santidad, enseñándonos con su propia vida cómo ser humildes, compasivos y obedientes.
Y finalmente, para hacernos partícipes de la naturaleza divina, elevándonos de la condición de criaturas a la dignidad de hijos de Dios.
Desmontando mitos modernos: La defensa de la divinidad de Cristo
Por otro lado, el programa aborda una cuestión crítica en la actualidad: la proliferación de ideologías (como la Nueva Era, el Reiki o libros de ficción presentados como historia tipo El Código Da Vinci) que intentan despojar a Jesús de su divinidad, reduciéndolo a un simple maestro, un profeta o un hombre con «buena energía».
El Padre Aguilar es contundente al refutar estas visiones, basándose en la historicidad de los Evangelios y el testimonio de sangre de los mártires. Es crucial entender que los apóstoles no dieron su vida por una fábula o un líder político, sino por la certeza empírica de haber convivido con el Hijo de Dios resucitado.
¿Cómo encontrarnos con Él hoy?
Muchos se preguntan cómo tener ese encuentro personal si Jesús ya no camina físicamente por Galilea. La respuesta es esperanzadora: Cristo está más cerca ahora que entonces. Lo encontramos viviendo en nuestra alma en estado de gracia, permitiéndonos un diálogo constante las 24 horas del día.
Lo encontramos de manera privilegiada en los Sacramentos, especialmente en la Eucaristía, donde su presencia es real y sustancial, no meramente simbólica. También lo hallamos en la figura del Papa y en la Iglesia. En conclusión, ser cristiano es cultivar esta amistad diaria con Jesús, buscándolo en el Sagrario y en nuestro propio corazón, para vivir con el entusiasmo de quien se sabe infinitamente amado.
25/08/13

