«El don más grande que Dios nos ha dado es la vida, y por tanto, el tiempo, así que siempre hay que cuidarla. El valor del tiempo es el valor de la vida.» La Vida es Tiempo!
Hoy, en este episodio de «A Corazón Abierto» los anfitriones Mariana Alcázar y Don Salvador Jiménez abordan el tema del tiempo aprovechado en la oración junto con sus invitados, el matrimonio conformado por el Lic. Arturo Balderas y su esposa Gema. Reflexiones que nos harán entender y valorar el verdadero valor que tiene el tiempo en nuestras vidas y sobre todo el tiempo invertido en la oración para con Dios.
«Un cristiano sin oración es como un cuerpo sin alma, un barco sin timón, un ave sin alas, un árbol sin raíces, una flor sin aroma. No podemos dar fruto sin oración aunque seamos muy eficaces o muy efectivos en las actividades. Tenemos que decidirnos a «perder el tiempo» con Dios». San Enrique de Ossó.
Gestión del Tiempo
Prioriza la oración y el tiempo con Dios, ya que es el uso más fructífero del tiempo y tiene significado eterno.
Reconoce que el tiempo es un recurso limitado e inelástico: 24 horas al día y 168 horas a la semana para todos, independientemente del estatus.
Escribe tus objetivos de vida claros para evitar gastar el 80% del tiempo en objetivos ajenos sin realización personal.
Propósito y Productividad
Descubre tu vocación única y propósito dado por Dios a través de la reflexión interna para lograr la verdadera felicidad.
Alinea el servicio a los demás con tus propios objetivos para evitar el servilismo y la codependencia.
Busca el equilibrio entre trabajo, familia, salud y servicio para lograr satisfacción y productividad.
Calidad de Vida
Enfócate en interacciones significativas con seres queridos, priorizando la calidad sobre la cantidad de tiempo.
Pregúntate regularmente: «¿Es esto el mejor uso de mi tiempo ahora?» para asegurar que tus actividades se alineen con tus propósitos.
Reconoce que un cristiano sin oración es como un árbol sin raíces, incapaz de dar fruto a pesar de ser eficaz en actividades.
Reflexión y Acción
Evita la dispersión interna enfocándote en el objetivo fundamental de la vida, como María en el pasaje bíblico de Marta y María.
Acepta que para lograr tus metas, debes renunciar a muchas cosas y enfocarte en acciones que te lleven a tu propósito principal.
4/10/14